miércoles, 8 de mayo de 2013

Relatos Efímeros de un Viña Rock. Parte 3: Somos Cultura.


En fin, pongámonos a continuar este largo proyecto que viene siendo relatar mi experiencia en el señor Viña Rock 2013. Muchos os preguntaréis (fijo que no) por qué los llamo relatos efímeros. Básicamente es porque me conozco. Mi memoria es bastante mala y los días se me van juntando unos con otros. De hecho, tengo que ir consultando una y otra vez el horario del festival para poder ir relacionando cosas.

Por otra parte, todos los que habéis estado en un festival, concierto, evento o lo que queráis un poco largo, sabéis el palo que supone abandonar todo aquello para de nuevo ingresar en la pulcra, educada y moral sociedad con su día a día, su rutina, sus conversaciones banales y políticamente correctas, es decir, todo lo que me saca de quicio, así que podréis notar que mi tono de escritura es mucho más flojo, ya que la rutina se va apoderando de mí y los exámenes me amenazan desde la vuelta de la esquina.

Dejando atrás (provisionalmente por desgracia) los malos royos es hora de continuar con nuestra historia.
Lo habíamos dejado el jueves por la noche (aunque ya era viernes) habiendo decidido acostarnos pronto para coger con fuerza el día siguiente, es decir, el que me voy a dedicar a relatar hoy.

Estábamos Popy y yo tranquilamente dormidos, relajados en nuestra tienda Quechua (copatrocinador oficial de Viña Rock junto a Steimburg) cuando la voz de nuestros últimos colegas nos despierta a voz de: “Ja, ja, os han meao la tienda” seguido de un “¿habrá llovido?”. He de decir que aunque por la noche había hecho un frío brutal, el sol por la mañana se alzaba fuerte e imparable convirtiendo nuestra tienda en un bonito horno solar donde más de una vez propusimos hacernos alguna pizza.

Perezosamente empezamos a levantarnos deshaciéndonos de toda la ropa de abrigo para no morir asfixiados y deshidratados, empezamos a buscar la cremallera para poder abrirla, pero las tiendas Quechua son malvadas y esconden sus cremalleras y cuando las encuentras hacen todo lo posible para que se te queden enganchadas con cualquier cosa como la tela, la otra cremallera, etc. Cuenta la leyenda que un hombre estuvo 5 años intentando abrir la tienda Quechua y cuando por fin lo consiguió se dio cuenta que la tienda se había quedado enganchado con él… o mejor dicho, él se había quedado enganchado a la tienda… o mejor dicho ¡¡¡ÉL ERA LA TIENDA!!! Terrorífico.

Paranoias aparte (ya me tomo la medicación, ya), logramos salir de la tienda y después de echarme un buen chorro de agua a la cara para despejarme y eso me tocó explicar, sin demasiado éxito, que el hecho de que la tienda estuviera mojada se debía al rocío y éste a la condensación, etc. Como ya dije sin mucho éxito, obviamente era más gracioso suponer que nos habían meado la tienda, así que no pude sacarles la idea de la cabeza. A partir de entonces se convertiría en el “buenos días” oficial.

Después de todo esto nos enteramos de una mala noticia. Uno de nosotros había perdido tanto el móvil como la cartera en el concierto de Boikot. Pleno. Y eso que los llevaba en un bolsillo con cremallera, pero fue muy bruto, así que no era de extrañar.

En lo que desayunábamos un rico zumo de naranja que habíamos cogido el día anterior y supongo que algo más aunque no me acuerdo, nos contaron que habían ido a objetos perdidos, sin demasiado éxito, pero que habían quedado alucinando con la cantidad de gente del camping, los puestos, las casas abiertas vendiendo hasta sus hijos si hacía falta y la interminable cola de 3 días para la ducha del camping.

Sí señores, no estuve en esa cola, pero creo no exagerar, pues daba varias vueltas y no tenía pinta de avanzar demasiado.

Sin embargo, una de nuestras mujeres (Vane) estaba dispuesta a seguir con su higiene diaria y decidió probar suerte a ver si no tardaba mucho la cola o algo así. Esto fue a las 10 de la mañana.
La siguiente vez que supimos de ella fue a la 1 de la tarde cuando nos informó por mensaje que ya se había duchado y aun así no pudimos verla hasta las 3 y media de la tarde. Pero no adelantemos acontecimientos, aún queda lo más importante de ese día.



Decir que las mañanas del Viña eran mañanas tranquilas sin demasiado que hacer aparte de estar sentado, tomar cerveza, dar un paseo, tomar cerveza, tocar los huevos tocando la guitarra a los que aún siguen dormidos, etc. Sin embargo, aquel día teníamos una meta: recuperar el móvil y la cartera de Petan.

Tras coger una cerveza fresquita cada uno (teníamos tres neveras, un lujazo vamos) nos encaminamos hacia la taquilla de objetos perdidos, la cual se encontraba calle abajo en el camping, suponiéndonos un agradable paseo entre puestos y más gente como nosotros que se dedicaba a ir de arriba abajo, supongo que tendrían sus motivos.

Puedo decir que, tristemente no tuvimos demasiada suerte. Ninguna de las dos cosas había aparecido. Petan nos contó que lo que más le jodía era el móvil, pues en él tenía todos los contactos del curro, muchos difíciles de volver a conseguir.

Pero no podíamos dejar que decayeran los ánimos. Sin nada más que hacer por allí nos dirigimos hacia nuestra zona de nuevo, volviendo a visitar los puestos y ver a más y más gente subir y bajar. Puede parecer aburrido, pero un 85% de la gente que hay allí son personajes cada uno con una movida diferente así que es bastante divertido.

Tras bromear un par de veces con la hora a la que tocaba Reincidentes (lo que luego nos valdría un Zas en toda la boca bastante gordo) e informarles educadamente de que la cerveza tiene más vitaminas que un zumo de naranja, tuvimos una idea.

Resulta que desde el primer día pudimos ver como a unos 50 metros de nosotros unos punkis sacaban de una furgoneta una batería y tenían montado un equipo de sonido, con lo que estuvieron tocando durante casi todo el festival. La curiosidad y la falta de cosas que hacer (no confundir con aburrimiento) nos hizo decidir acercarnos a echarle un vistazo.

Cuando llegamos los punkis no estaban tocando, aunque tenían carteles que ponían si no recuerdo mal “La Terror Band”. Por suerte o por desgracia, en ese mismo momento no estaban tocando y había un hombre de entre 20 y 1200 años pinchando en el equipo, y digo entre 20 y 1200 porque con gente tan colgada y degradada nunca puede uno acertar con la edad.

Sin embargo, no pudimos dudar de su simpatía. Antes de darnos cuenta ya teníamos una cerveza en la mano cortesía del que posiblemente pueda ser el tío más alucinantemente colgado que he podido conocer en mi vida.

Nos encontrábamos ante un hombrecillo a pecho descubierto tostado por el sol y lleno de tatuajes. Uno de ellos era una cicatriz el corazón que le acompañaban cuatro nombres  de personas que supongo que serían familias. Sinceramente no puedo recordar mucho más… teníamos que haberle echado una foto… era absolutamente impresionante.

Pero su aspecto no fue lo que más nos impresionó. Su saludo fue uno de los lemas que nos quedó más clavados este año: “Tíos, somos cultura”. A lo que continuaron las presentaciones, bastante inútiles por cierto, pues a mí me llamaba Petan y dudo que se hubiera enterado de mucho más. Nuestra visita terminó cuando le dio la mano a uno de nosotros (no recuerdo a quien) y la golpeaba contra su pecho diciendo “Está duro, eh? Está duro”.

Antes de irnos con aquel chute de surrealismo y degeneración pude echar un vistazo a unas chicas que habían tenido la genial idea de acampar al lado de esta gente y tenían cara de estar pasándolo realmente bien. Intentaré reflejarlo con un emoticono DX. La X son los ojos entrecerrados y la D su cara de tristeza porque antes estaba hablando con ironía, ya sabéis y tal y… ¡¡NUNCA FUI BUENO CON LOS EMOTICONOS JODER YA!!

Regresamos a nuestro campamento base y fue cuando nos dimos cuenta que Vane aún no había llegado. Un rato después recibimos un mensaje suyo diciendo que se había duchado, pero nada más.

En lo que esperábamos para comer y tal, me enteré de una triste noticia: Jeff Hanneman, el guitarrista de Slayer, había muerto. Así que decidí darle un pequeño homenaje tocando el trozo que me sé del Reign in Blood con la española. Luego me di cuenta que no sería el único que lo haría y que más de un Reign in Blood se escucharían durante los conciertos, lo cual me alegró un poco.



Nos dimos cuenta que esperar a Vane iba a ser un poco inútil así que decidimos empezar a hacer la comida: Macarrones con tomate, para variar, esta vez ya controlando un poco más la potencia del camping gas (el día anterior tardo en cocer casi una hora).

Tras hincharnos a comer macarrones de nuevo y abrirnos la cerveza de después de comer pudimos ver como Vane a parecía a lo lejos. Sinceramente esperábamos que apareciera al día siguiente o el año que viene tras quedarse enganchada en alguna rave pegada a un altavoz.

Su historia no tiene desperdicio: Nos contó que en un principio se había puesto a la cola del camping, pero un rato después decidió que aquello no tenía mucho futuro, así que decidió que podría probar suerte en aquella casa en la calle principal que te dejaba ducharte por 5 euros.

Por desgracia, aunque había poca cola visible, mucha gente, por lo que entendí, tenía hora reservada y toda la pesca. Sin embargo, Vane, ni corta ni perezosa decidió probar suerte por las callejuelas de Villarrobledo de tal forma que tras mucho caminar (llegó a las vías del tren que estaban lo más lejos posible de nuestra zona) logró encontrar a una mujercita a la que preguntó si podría usar su baño. La mujer le dijo que no, pero su hija sí con la condición de que sólo se lo dijera a chicas de confianza.

Por lo visto fue aquí cuando nos avisó al móvil, pero ahí no acaba la cosa. Se fue a inspeccionar las raves de alrededor llegando, incomprensiblemente hasta el Mercadona. Sí, ese que estaba tan lejos de la segunda parte. Después comió un plato de macarrones en uno de los puestos y regresó al camping. Todo esto ella solita…

En fin, los conciertos se acercaban y había que ir a ver a malos vicios, grupo al que yo no conocía pero sí mis compañeros y, como no tenía mucho más que hacer fui con ellos.



Como digo, no puedo hablar mucho de ellos pues no los conocía y mi meta aquel día era ver a los Vita Imanna un grupo de metal de Madrid que conocí en el Sonisphere y me parecieron brutales. De hecho fue el grupo que más me había arrastrado a ir al Viña Rock.

Después de Malos Vicios nos dirigimos al camping, hoy iba a ser un día largo y lo sabíamos. En menos de una hora teníamos Disidencia, Trashtucada o Vita Imana en mi caso y… creo que esto ya lo he puesto en la parte 2… en fin, continúo.

Si digo la verdad creo que fue uno de estos momentos en los que no hicimos demasiado, o al menos no lo recuerdo así que supongo que sería básicamente hablar sobre cerveza, zumo de naranja, la hora a la que tocaba Reincidentes, baños de subnormales con terraza, etc.

Volvimos a la carga con Disidencia, que nos esperaba con una sorpresa y tuvimos que tragarnos muchas de nuestras bromas. Resulta que tenían un invitado y no podía ser otro que Fernando de Reincidentes que estuvo tocando con ellos.


Tras terminar Disidencia era hora de ir a ver a los grandes: Vita Imana, lo cual me costó separarme del grupo (era al único que le iban estos temas). El resto fue a ver a Trashtucada… creo, tampoco me importaba demasiado, la emoción me recorría el cuerpo.

Vale, no me sabía sus canciones, tampoco he sido nunca muy bueno para ello, pero había visto lo bestias que eran el año pasado en el Sonisphere y estaba deseando empezar el concierto.

No había hecho más que empezar y el doble bombo unido a los timbales ya me habían cautivado. La gente empezaba a moverse y me di cuenta al instante que aquello no era un pogo punki, aquello era una auténtica batalla campal. Cierto era que la gente no iba a dar por dar pero estamos hablando de tíos de una envergadura considerable capaces de llevarse un toro por delante.

Puedo decir que estuve a punto de morir varias veces por asfixia, aplastamiento, casi me parten por la mitad, una vez me tiraron al suelo y menos mal que me cogieron entre tres para volver a meterme en el caos… otra vez y en lo que se supone que era un momento tranquilo un tío dejo caer su brazo mientras caía de un salto sobre mi codo y casi me arranca el brazo entero… para muchos puede parecer un infierno y de hecho lo sería si no tuviéramos a tan grandes músicos como los que teníamos delante con los que el cuerpo no te permitía hacer otra cosa que hacer el bestia.

Pude fijarme que había una chica de unos 18-19 años que tuvo los ovarios de meterse al mogollón y a pesar de su poca envergadura aguantaba los golpes como el que más. Bravo por ti, chica, ojala pudieras leer esto.
Aún resuena en mi cabeza el “nuestros hijos nacerán con las manos sumergidas en el fango” de la canción Romper con Todo y la imagen del tipo que, en una lavadora, decidió que era gracioso ir en sentido contrario al resto o las múltiples veces que separaron al público en dos bandos para terminar estrellándonos todos. Sí, ya va siendo muy típico, pero lamentaré el día que no pueda hacerlo.

He de decir que fueron los primeros en decir unas palabras en honor de Jeff Hanneman aunque no hubo Reingn in Blood, lástima.



Hubo un momento en el concierto en el que todos nos agachamos y había una cámara o no sé qué porque no pude llegar a verlo, pero el momento fue brutal porque nos levantamos todos de golpe, todos temiendo por nuestras vidas y todos tocando con los dedos el cielo.

El grupo se despidió de nosotros con una típica foto y lanzando púas, baquetas y botellas de agua muy típico, sí, pero emotivo también.


Después de esto tocaba reunirse con la gente pues empezaba SA, meta que resultó imposible, pues en cuestión de segundos el recinto se llenó de gente y yo estaba reventadísmo del concierto anterior así que decidí, en contra de mis intenciones, que iba a ser mejor ver el concierto sentado en la zona de arbolitos acompañado de un litro de cerveza y dolores en todo el cuerpo.

Aun así fui incapaz de quedarme sentado, pues a mitad del concierto dijeron unas palabras en honor a Jeff Hanneman y esta vez sí hubo un Reingn in Blood o al menos sólo un cacho, pero fue suficiente para levantarme de mi letargo y unirme al concierto.



Así que me dirigí a la zona moderada del recinto, que viene siendo la pantalla gigante del medio donde pude disfrutar del concierto sin tener la tentación de meterme en un pogo del que podría no salir.

Me esperaba que la gente se pusiera de rodillas en el “Cuando Nada Vale nada” pero no ocurrió, causándome una pequeña decepción que apenas podía asimilar con el cansancio.

Debido a este cansancio decidí sacrificar Narco para poder ver al Drogas que tocaba a eso de las 12 de la noche, dejándome una hora y media de descanso, así que me encaminé hacia el campamento.

Pude comprobar cómo la valla había caído una vez más, esta vez definitivamente. Supongo que no puedes vencer al sentido común y menos si está acompañado de 61000 viñarrockeros.

Cuando llegué al camping me encontré la sorpresa de encontrar a parte del grupo allí. Parecía ser que todos habíamos pensado lo mismo, aún quedaban muchos conciertos y había que recuperar fuerzas.

Empecé a contarles cómo los había estado buscando un rato, pero que con tanta gente me fue imposible encontrarlos y que me había ido donde la pantalla grande. Fue entonces cuando me dijeron que ellos también habían estado por allí y por lo visto por la misma zona. Espero que esto sirva como ejemplo para los lectores para imaginarse la cantidad de gente que había.

Entonces llegamos a un punto clave del festival y es que fue la experiencia más surrealista que tuvimos. En un momento sucedieron una serie de cosas que nos dejaron atónitos a todos.

La primera fue un hombre que intentaba llegar a su tienda, pero no utilizaba un método demasiado eficaz, pues se dedicaba a dar un paso para adelante y otros dos para atrás.

La segunda no la pude ver porque estaba de espaldas. Aviso que puede herir la sensibilidad de algunos, los que tengan el estómago frágil que no lo lean y pasen al siguiente párrafo. Resultó de un hombre que se acercó a su tienda y se desnudó completamente. Entonces salió la que suponemos que sería su novia y empezó a limpiarlo con una toallita por todo el cuerpo… tampoco demasiado eficazmente, pues le limpiaba el ojete y después le refregaba la espalda y… bueno… no quisimos saber mucho más. El hombre tenía el valor de olerse la mano…

En fin, la última la viví en primer plano. Tenía hambre, obviamente no había visto al hombre este… así que me fui hasta el coche a coger unos ganchitos cuando mientras abro la puerta, aparece una vecina y se pone a mear delante de mí y cuando vio a mis compañeros reírse se dio cuenta de que yo estaba detrás cogiendo ganchitos. La expresión de la chica fue: “¡Hala! ¡Qué vergüenza! Que me ha visto el culo un señor”. ¿A quién llama usted señor, señorita?

En fin, justo después apareció el resto del grupo que tras contarles lo que acababa de pasar nos dijeron que habían estado delante, pero que decidieron volver para atrás y quedarse, cómo no, en la pantalla gigante.
Y sí, todos estábamos al lado pero no nos vimos ninguno.

Tras comer los ganchitos, que estaban buenísimos y contaron con la aceptación de todo el grupo, nos fuimos hasta el recinto para ver al Drogas. Esta vez, ya descansados nos fuimos hasta delante para poder disfrutarlo en condiciones, y la verdad fue un concierto cojonudo.

No soy un grandísimo fan de Barricada, pero me alegré de que la mayoría del concierto fuera con canciones de Barricada, más que nada porque las suyas sí que no me las sé.

Como digo, un concierto brutal, que desgraciadamente se me hizo demasiado corto y antes de darme cuenta había terminado. Estoy seguro que algún mejor fan de Barricada os lo podría describir mejor, pero no es mi caso.

Con esto, era la hora de ver a uno de mis grupos favoritos en mi infancia WarCry. La verdad es que los he perdido bastante de vista después de que sacaran el quinto disco, pues con el tiempo he ido evolucionando a un tipo de música más dura llegando a parecerme este grupo un poco, con perdón de sus fans y con palabras de mi colega Peralo, “Canciones bonitas para niñas contentas que están solitas”.


Aun así, esperaba que dieran un buen espectáculo y me llevaran de vuelta a mis raíces. Pero en mi opinión fue un fiasco de concierto. Tocaron muchas canciones nuevas que no tienen ni la mitad de fuerza que muchas de las antiguas y faltaron canciones claves como Tú Mismo, o El Trono del Metal o… cualquiera que no fueran las que tocaron.

El mejor momento fue quizás el homenaje a Jeff Hanneman donde volvieron a tocar el mismo cacho de Reingn in Blood de nuevo cortándome cuando más me había emocionado. Mi teoría se reafirmaba de que WarCry ha terminado siendo un heavy edulcorado para aquellos que no pueden con algo un poco más amargo, pues sólo nos emocionamos unos cuantos al oír esa pequeña muestra de Slayer.

Decepcionado y maldiciéndome a mí mismo por haberme dejado llevar por la nostalgia y no haber ido a ver a los Toy Dolls que tocaban al mismo tiempo me dirigí hacia el punto de encuentro donde vi a Popy y Javi tan derrotados como yo.

Ellos querían ver a Segismundo Toxicómano y de hecho nos quedamos un rato hasta que decidimos que era mejor descansar para luego ir a ver a la cover de Extremoduro.
Mientras ellos pedían un redbull de frutas del bosque en vaso de litro para luego echarse una copa, yo aproveché para pedirme un bocata que le sentó genial a mi dolorida garganta que había competido antes con Víctor de WarCry en agudos.

Entonces volvimos de nuevo al campamento y pudimos observar que algunos de los nuestros se habían acostado ya y hacía un frío de cojones, así que enganchamos sacos y toallas y nos fuimos a un lugar apartado a echar una cerveza yo y una copa ellos comenzando, con Segismundo primero y luego Talco después de fondo, una de las conversaciones más absurdas de la historia de la humanidad.

Una conversación sobre Satán y sobre cuántos hijos primogénitos le debía por haberme hecho unos cuantos favores, sobre si le puedes hacer un favor a Satán, que es que no, porque es como si hay un tío que tiene un blog que lo hace perfecto y le dices “Eh, tío toma una entrada mediocre para tu blog”. Pues no, no tiene sentido, porque él lo hace perfecto y tú la estas cagando. Entonces surgió que podías hacerle un favor cargándote a alguien malo para que vaya al infierno. Pero tampoco, porque si te cargas a alguien malo, este sería una víctima y sería bueno e iría al cielo. Y que eso dónde estaba escrito. Y que si te has leído la biblia. Y que sí, que tres veces. Y que si te la has leído en latín. Y que si en latín la empecé pero al final lo dejé porque era un rollo.

Y entonces nos dimos cuenta que había alguien en la tienda de al lado que debía de estar flipando ahora mismo tratando de averiguar qué mierda nos habíamos metido.

También nos dimos cuenta del frío que hacía, así que nos fuimos a la mansión de Javi que cabíamos los 3 y un Tiranosaurio Rex si hiciera falta. Y allí continuamos nuestra bonita conversación hasta que llegó la hora de ver a Iros Todos A Tomar por Culo, la cover de Extremoduro.

He de decir, que la única cover que vi el año pasado fue la de Metallica que actuaba el primer día y lo pude coger con fuerza. También hay que tener en cuenta que hacía un frío de cojones y llovía y estábamos en el camping, lo que suponía un bonito paseo entre medias. Por lo tanto, el año pasado me perdí la otra cover de Extremo: De Acero, los cuales sinceramente espero que fueran mejores que estos.

Ante nosotros teníamos a una versión gorda de Robe, demasiado lejos como para fijarse en sus caras, pero intentaba que su voz y su acento fueran los mismos. Aparte de eso… bueno, los guitarras se inventaban los solos cuando éstos no les salían y de vez en cuando se les iba el ritmo. Durante la de Deltoya pude observar que iban más lento y como muy descuadrado el ritmo y aunque valoro el hecho de que intentaran reproducir el momento Tarara de la gira 2002, no estuvo demasiado currado y terminó siendo bastante decepcionante. En Tu Corazón, en el tramo final intentaron hacer un par de florituras que hacían que se perdieran de ritmo un par de veces. A pesar de todo, debo agradecerles una cosa y es que no acabaran con Ama… todos los que tienen o hemos tenido un grupo lo hemos hecho y… buff, no es original ni la primera vez. Estos tíos terminaron con Puta… o una versión propia de la misma, porque al llegar al solo el guitarra hizo un free style ahí que no estuvo demasiado bien. Eso sí, terminaron con el Rockin’ all over the world, pero bueno, algo es algo. Debo elogiarles sin embargo por la canción de Jesucristo García la cual hicieron una versión bastante apurada de la del disco de Iros Todos a Tomar por Culo, haciendo honor a su nombre, lo cual era una de mis intenciones cuando estaba en El Zulo, pero nunca fuimos capaces de ponernos de acuerdo.
A pesar de todo esto, Extremo es Extremo y da igual lo cutre que lo toques, todo el mundo se sabe las canciones, provocando que el concierto estuviera hasta las trancas de gente, más que muchos otros conciertos bastante más importantes. También hay que decir que era esto, las raves o dormir, así que tampoco quedaba mucha alternativa.

El caso es que lo pasamos de putísima madre aunque fuera a base de pogos desfogados por el cansancio o cantando la estrofa olvidada del poema de Ama original, terminando yéndonos a la tienda a las 6 de la mañana, sorprendiéndonos de encontrarnos a Vane dormida y no en las raves y con su hermano Javi, planteándose seriamente si irse a las raves o dormir, eligiendo esta última opción.

Pero el día no podía acabar así tal cual. ¿Os acordáis de la chica que decía: “Me ha visto el culo un señor”? Pues ya dentro de la tienda oímos como se disponía, esta vez acompañada de una amiga a repetir la jugada de mear al lado del coche. Entonces le dije a Popy que abriera el coche desde la tienda, que unido a la mierda que llevaban encima les dio un susto de muerte, para terminar preguntando si ese coche era de alguien. A lo que les respondí que era mío y que yo era Dios… Quiero pensar que eso bastó para que no mearan… quiero pensarlo.

Y con esto terminó el día más largo del Viña Rock y el que pensábamos que iba a haber sido el mejor… Nos equivocábamos… Aún no habíamos sacado la sidra.

Continuará con Parte 4: Lo Llaman Democracia y No Lo Es.

PD1: Todo el material fotográfico y de vídeo no me pertenece, así que si eres el autor y lo ves en mi blog y te molesta, si quieres que lo retire así lo haré, pero aviso que lo hago sólo con carácter divulgativo y, por supuesto, sin cobrar un solo duro.

PD2: El vídeo que voy a poner ahora no tiene nada que ver con nosotros, pero lo vi esta tarde y me gustó. Lo dejo como recompensa para aquellos valientes o insensatos que se hayan atrevido a llegar hasta aquí:



Salud y R&R.

lunes, 6 de mayo de 2013

Relatos Efímeros de un Viña Rock. Parte 2: El Mercadona Sucumbe.


Bueno, ha pasado un día ya entre rutina y civilización desde que llegué del Viña y la emoción no es la misma. De hecho, creo que estoy sufriendo un síndrome postvacacional brutal y estoy viendo que me va a costar bastante volver de nuevo a la vida de siempre sin pasar por unas cuantas depresiones.

Pero no pasa nada, los recuerdos son míos y sólo el alzhéimer y la cerveza podrán arrebatármelos; y como me he comprometido a relatar mi experiencia me dispongo a contar lo que supuso el segundo día de esta grandísima experiencia.

En primer lugar, dar mi pésame a la familia y amigos del chaval de 25 años que murió el último día en el festival por una parada cardiorrespiratoria, si no me he informado mal, durante el concierto de Ska-P. Espero que al menos muriera feliz.

Y a lo que iba. Comienza el segundo día, a jueves 2 de mayo, con un desayuno a base de jamón y tomate y, por qué no, alguna que otra cerveza. El sol empezaba a pegar fuerte y las nubes quedaban lejos en el horizonte. Lo cierto es que no era el día más fuerte en cuanto a grupos, pero era el primero y el sólo hecho de que se abrieran las puertas del recinto ya era suficiente para emocionarme.

Ante los fuertes rayos del sol nos pudimos dar cuenta de que la noche anterior había sido más larga de lo que habíamos podido planear y se cobraba factura de nuestros cuerpos, pero nada que no pudiéramos superar con un poco de fuerza de voluntad y un buen remojón de cara.



Cuando por fin conseguimos quitarnos las legañas nos pudimos percatar que nuestras reservas de comida no eran precisamente excesivas a no ser que esperáramos alimentarnos a base de patatas fritas y ganchitos lo cual no sonaba como una mala alternativa. Sin embargo, a pesar de nuestro cansancio y por hacer pasar el tiempo hasta las horas interesantes decidimos ir a visitar las zonas del camping por echar un vistazo a los 61.000 viñarroqueros que éramos y de paso ya pasarnos por el Mercadona a conseguir provisiones.

La primera parte de nuestra misión la conseguimos bastante rápido, pues en cuanto salimos de la zona del parking y nos encontramos de cara con los puestos de mercadillo, la gente subiendo y bajando por la calle principal, puestos en las casas donde te dejaban ducharte, te daban café o cerveza, puestos de comida y, por supuesto, un mar infinito de tiendas de campaña y de gente. Tuve la oportunidad, además de poder observar mi sitio del año pasado que, gracias al estar al lado de una regadera y la genialidad del señor Peralo de coger un zacho pequeño para hacer una canalización, no tuvimos que dormir en un lago de barro.

Nostalgia aparte nos dispusimos a coger provisiones inocentes de nosotros sin saber la que se nos venía encima. Además, llegados a este punto debo aclarar una cosa. Villarrobledo es un pueblo muy grande, pero sigue siendo un pueblo y además es siempre igual. Me recuerda a los videojuegos antiguos donde los escenarios eran siempre el mismo cruce y lo copiaban y pegaban una y mil veces haciéndolo enorme, monótono y un auténtico laberinto.

Por otro lado, yo el año pasado sí que hice varias expediciones al mercadona, pero dado la naturaleza monótona del pueblo, dichas excursiones eran básicamente tirar para adelante y rezar para poder encontrarme con algo conocido que me llevara al mercadona.

Por alguna razón, y no entiendo muy bien por qué, debo inspirar cierta confianza o algo, la gente confió en mí para que, repitiendo mis experiencias pasadas los guiara hasta el mercadona, a pesar de que les informé de que yo estaba tan perdido o más que ellos.

Por suerte no era difícil encontrar el camino correcto, pues, como preludio de lo que nos esperaba más adelante, un río de gente fluía en dirección hacia el supermercado, ansiosos por conseguir comida y bebida que, en un alarde de inteligencia para poder ahorrar peso y espacio en el coche habíamos decidido comprar en el lugar.

El río nos arrastraba hacia nuestro destino seguro, sin embargo, eso no evitaba el largo camino que supone llegar hasta allí pues, tal como dije antes, Villarrobledo es un pueblo muy muy grande y el sol y el cansancio del día anterior no ayudaban demasiado. Sin embargo, y en contra de toda posible predicción llegamos sanos y salvos al querido supermercado.

Todo estaba resuelto, tan sólo debíamos coger varios paquetes de macarrones, un poco de cerveza y algo de fruta, era una sencilla tarea que no nos hubiera costado nada de no ser por la que se nos venía encima.
Obviamente el sol no nos había permitido deducir la evidencia. Un montón de gente se dirigía hacia el mercadona. Un montón de gente en busca de comida y bebida. Un montón de gente que si no había allí 10000 personas no había ninguna.

Parecía que algún grupo se hubiera adelantado y hubiera decidido empezar a tocar en el mercadona pues nos encontramos a la entrada un mogollón de gente y un segurata dando voces con la cara más roja que un tomate muy muy rojo diciéndonos que se había superado el aforo del local y que debíamos esperar a que saliera gente por eso de tener que respirar y tal.

Y el hombre no exageraba. Las colas de las cajas se extendían hasta el horizonte y la gente, armada con cajas de las de los palés, intentaba apropiarse de lo que podían, pues la libertad de movimiento y visión eran nulas. Ante este panorama decidimos dividirnos y trabajar en equipo: unos se dedicarían a hacer cola mientras otros, en los que me incluía iríamos a coger las cosas.

Al cabo de 10 minutos y tras no poder encontrar unos míseros macarrones decidimos que estábamos tratando de hacer un imposible y que íbamos a tardar menos buscando algún otro sitio.

Cuando logramos salir, que no fue tarea fácil, nos pusimos en contacto con el otro grupo y cuando por fin nos reunimos, nos enteramos de la otra parte de la historia. Ellos habían seguido desde el inicio de la caja para poder encontrar el final de la cola hasta que se dieron cuenta que ya no había cola, pues todas las colas se juntaban en una masa informe de gente esperando a ser atendida.

En definitiva, una pesadilla bastante surrealista digna de mencionar. Por suerte, esto no fue el fin del mundo, pues pude recordar una pequeña tienda de ultramarinos que se encontraba en el centro al que pudimos llegar gracias a la ayuda de unas mujeres indígenas a las que les agradecemos de todo corazón el poder haber comido y bebido esos días.

La tienda en cuestión se llamaba “La tienda de correos” porque, como podéis imaginar, Correos estaba al lado. De la tiendecita puedo decir que el dueño estaba totalmente hiperactivo y cobrando a una velocidad de vértigo a la masa de viñarrockeros greñudos que habían invadido su tienda en defecto del mercadona, viñarrockeros que pedían whisky antes que la carne picada. Por otro lado, la decepción se apoderó de mí por otra parte ya que ni tenían caldito ni pillamos la cuchara que sopla sola de pastas gallo, un grandísimo fallo. ¿Era necesaria? Vale, no. Pero, ¿acaso no es el sueño de cualquier hombre que se la soplen? La sopa digo. (Ba dum tssss).

En fin, continúo que con tantas historias se me va la pinza y al final me da que no llego ni a los conciertos que es al fin y al cabo a lo que íbamos desde el principio.
La vuelta hacia la tienda fue más sencilla gracias a que ahora seguíamos a Belloso en vez de a mí, el cual, menos mal, tiene un sentido de orientación mucho mejor que el mío y llegamos pronto a la zona donde habíamos acampado.

Debo acordarme de dar las gracias a los vecinos, los cuales tenían una bandera republicana alzada a lo alto que nos sirvió de referencia para ubicarnos más allá de: “Quedamos en la quechua verde”.


Y por fin pudimos comer y con esto llegó la modorra y varios intentos de dormir en tiendas-horno y algunos con más suerte y gracias al fruto de su trabajo en una furgoneta con cama y aisladas térmicamente. Esto hasta que llegaron los últimos a los que esperábamos, unos amigos que no se decidieron a venir hasta última hora y encima deciden venir el jueves en vez del miércoles, perdiéndose el día anterior.

Sin embargo, tras que consiguieran llegar, pues se perdieron entre las calles infernales de Villarrobledo, supuso un soplo de aire fresco a nuestra modorra y empezamos a animarnos.

La hora de los conciertos se acercaba, ya estábamos todos y tras unas cuantas bromas sobre la hora en que tocaba Reincidentes (grupo que precisamente no estaba en el cartel) nos dirigimos hacia allá encontrándonos que afortunadamente habían abierto la valla que nos separaba de nuestro destino evitándonos dar una vuelta kilométrica.

Pronto nos dimos cuenta que la seguridad de la entrada se había incrementado desde el año pasado, llegando a registros abusivos y estrictas normas de entrada que terminaban reduciéndose nada más que al alcohol pues, como pudimos ver más adelante, la gente llegó a encender bengalas en el concierto de Ska-P, por supuesto bastante más peligroso que la lata de cerveza que estas a punto de terminarte. Las más afectadas en este caso fueron las chicas, que contábamos con dos en nuestro grupo, a las que por lo visto registraron muy muy a fondo, si podéis entenderme.


Quitando todo esto, pudimos celebrar la bajada de 6 a 5 euros de los litros de cerveza, como no, comprando y bebiendo cerveza, calentando para los conciertos que nos quedaban por delante.
Llegamos con Riot Propaganda, o la unión de Los Chikos del Maíz y los Habeas Corpus, y me pude acordar de mis colegas que me acompañaron el año pasado que son grandes fans suyos. He de decir, que aunque no me va demasiado el rollo hip-hop y, aunque al juntarse con Habeas Corpus le daban un toque de rock, me dejaron un buen sabor de boca aunque al final quizás resultaran un poco monótonos para mi gusto. Resaltar el “Bailaré Sobre tu Tumba” de Siniestro Total que tocaron en honor de Margaret Tathcher con el que todo el mundo se revolucionó.

Pudimos ver a otros grupos como Hora Zulú, El Canijo de Jerez el cual tocó unas cuantas de esas canciones del disco rayado de Los Delincuentes que el señor Iván me lleva poniendo durante años cuando voy en su coche y entre medias tuvimos un tiempo para pasarnos por las tiendas y coger fuerzas para los que llevábamos esperando todo el día: Boikot.


¿Qué decir de un concierto de Boikot? Es Boikot. Las mismas canciones de siempre que no te cansas de cantar y menos de bailar en sus conciertos. Tres de nosotros decidimos que merecía la pena aventurarse a meterse en el meollo de la parte delantera aún a riesgo de no salir vivos de allí. Sin embargo nos dimos cuenta de que no había mucho que hacer. El pogo era tan enorme que apenas cabía un alfiler y nadie podía empujar, por lo que terminó siendo una marea de gente moviéndose aleatoriamente.

Aun así he de decir que hubo alguna vez que temí por mi vida por tener que atarme las zapatillas, pues unos cordones desatados sí que podían producir la muerte en aquel momento.

Cuando el concierto terminó conseguimos, milagrosamente encontrarnos los tres e intentar salir de aquella batalla campal, magullados por todas partes, sí, pero felices, cansados y felices.

Esa era la sensación que buscaba. El caos y la adrenalina recorrían mis venas, los pies me dolían de saltar, las costillas de recibir empujones y algún que otro codazo, los codos de una vez que caí al suelo (recogiéndome entre tres personas casi instantáneamente)… caos y libertad… felicidad.

Por lo demás, tocaba La Pegatina, un grupo que conocí el año pasado, muy muy verbenero, pero que está de moda y la gente entra al juego poniéndose pegatinas en la cara y bailando canciones de manolo escobar a un pseudoritmo de ska.

Había sido un día largo y al día siguiente nos esperaba uno más largo aún, así que viendo el panorama decidimos que lo mejor que podíamos hacer era clausurar el día con una rica cerveza y dormir.
Al día siguiente nos esperaban grandes grupos: Malos Vicios, Disidencia, Trashtucada para algunos, Vita Imana para otros, Segismundo Toxicómano, Toteking para algunos, WarCry para otros y la banda cover de Extremo: Iros Todos a Tomar Por Culo.

Y esto nos animó a acostarnos pronto para mañana poder coger el día con energía y ganas. Como ahora mismo, que según escribo las líneas se me cierran los ojos, pues aún me dura el cansancio del festival y la rutina me parece de lo más insoportable así que hay que dormir bien.

Continuará con la Parte 3: Somos Cultura.

domingo, 5 de mayo de 2013

Relatos Efímeros de un Viña Rock. Parte 1: Rompiendo las cadenas.


Escribo estas líneas mientras aún me duelen los pies, tengo la piel quemada por el sol, las piernas con poca sensibilidad, la voz desgarrada y un cansancio que me pide una semana o dos de reposo total.
Vuelvo, de nuevo, de lo que ha sido una de las experiencias más inolvidables de mi vida, y es que puedo decir que puedo decir que cargo con otro Viña Rock a las espaldas y espero que no sea el último.
Escribo rápido y quizás incoherentemente por el hecho de que me llena la emoción y antes de estamparme contra el muro de la realidad me gustaría terminar esta entrada e intentar transmitir lo que siento a todo aquél que lo lea.

La aventura comienza con el señor Popy al volante y yo camino a Villarrobledo, con unas cuantas horitas de viaje por delante y el coche lleno de aparatejos de camping, comida y mucha ilusión.

Tras un caluroso viaje y ya con ganas de coger una lata de cerveza fresquita de las que llevábamos atrás en la nevera, llegamos por fin a nuestro destino y pudimos atisbar lo que nos esperaba al frente. Una fila de coches y furgonetas infinita tan hasta las trancas como el nuestro a lo largo de la avenida que rodea el festival se nos aparecía ante nosotros diciéndonos que íbamos a tener que pasar un rato más en el coche.



A diferencia del año anterior, en el cual tuve que llegar en tren, con mochilas cargadas de toda la comida de todos los días y sólo con nuestras tiendas de campaña ante una serie de jornadas de lluvia ininterrumpida, este año no sólo contábamos con el coche, camping gas y nevera, sino que además estábamos a punto de reunirnos con los grandísimos organizadores de lo mejorcito que hay en esta triste ciudad de Béjar, el Abejarrock (ahí tenéis más información sobre el evento en cuestión: http://festivalabejarock.blogspot.com.es/) los cuales, más experimentados que nosotros en  estos temas habían traído lo que considero el sueño de cualquier hombre: una furgoneta (ahora quiero tener una más que nunca).

Todo parecía perfecto, añadiendo el tiempo tan bueno que tuvimos todos estos días, pero aún hay más pues nos encontrábamos en lo que podía ser el mejor sitio para acampar: al lado de los conciertos, separados por una alambrada que, como era previsible, no tardó en caer y, por más que los señores importantes del festival intentaron mantenerla cerrada una y otra vez, esta se doblegaba ante el sentido común de ¡NO ME SALE DE LOS HUEVOS DAR UNA VUELTA DE 500 METROS PARA LLEGAR A UN SITIO QUE ESTÁ DELANTE DE MÍ!.

Bueno, continúo aunque debo avisar que en el mismo momento en que mi quechua verde tocó el suelo el paso del tiempo empezó a ser difuso. El primer día se nos ponía por delante y podíamos saborear el ambiente. La libertad corría por nuestras venas y sabíamos que las leyes y las normas tenían poco que opinar en aquél momento, los convencionalismos sucumbían ante la diversidad y la locura. La música comenzaba a sonar en los alrededores (causando que en un futuro no demasiado lejano muchos coches tuvieran que arrancar con pinzas el día de la partida), la cerveza a salir de las neveras, el acto introductorio comenzaba y esto nos llevaba a terrenos del camping (pues nosotros nos encontrábamos en el parking donde supuestamente no se podía acampar), donde los señores de Red Bull habían montado un bus-escenario donde tocarían varios grupos de carácter bailongo para ir calentando el ambiente, algo innecesario para nosotros que arrancábamos con energía aquél día.

No puedo contar mucho de aquellos conciertos, pues no les presté demasiada atención ya que no es precisamente un género que me agrade demasiado. He de nombrar, sin embargo a Tomasito, personaje que nos serviría para futuros chascarrillos, ya que, a parte de ser bastante ridículo por sí mismo en mi opinión, uno de nosotros tuvo la genialísima idea de quedarnos a verlo, que era muy bueno y muy conocido y no sé qué más. Y dicho esto, en cuanto empezó el concierto, dicha persona desapareció y no dejándonos al señor este como música de fondo en nuestra conversación regada de cerveza y buena compañía.
He de decir que el hombre, como buen verbenero levantaba a la gente y la hacía bailar, demasiado flojo para mi gusto pero, al fin y al cabo conseguía lo que quería y por eso le respetaba. Todo estaba bien hasta que el señorito tuvo la genialísima idea de tocar, tras haberse quedado en calzoncillos, una versión en flamenquito del gran temazo de AC/DC, Back in Black, canción de luto hacia Bon Scott, antiguo cantante que murió ahogado en su propio vómito como un gran rockero y siempre tendrá mis respetos por la fuerza y el estilo de su voz.



Esta canción desató en mí una furia que no pude contener, ¿CÓMO SE ATREVE A PISOTEAR TAL OBRA? MERECE MORIR DE FORMA DOLOROSA Y RIDÍCULA.
Toda esta situación me hizo odiarle durante el resto del festival.

Y con esto y tras decidir que la cerveza que teníamos en nuestros aposentos era más barata que la que ponían allí, pusimos marcha hacia allí, donde pudimos conocer a nuestros vecinos: Pajarillo y Mantequilla con quien pudimos amenizar la velada a golpe de guitarra española con grandes temas como “Bear Bear” y “Mantequilla, Mantequilla, unta la panceta con mantequilla” consiguiendo que el resto de vecinos, ansiosos por poder descansar para el duro día que nos esperaba a continuación nos odiaran a muerte por el resto del festival.

Y tras percatarnos de lo que podría suponer nuestra muerte durante la noche decidimos que lo mejor sería descansar, pues al día siguiente nos esperaba, aparte de grandes conciertos, una auténtica batalla campal por conseguir provisiones.
Pero eso será en otro momento, pues mi cuerpo, mi mente y mi delicado corasón me piden un descanso de tanta emoción y creo que les daré el gusto.

Continuará con Parte 2: El Mercadona Sucumbe.

sábado, 27 de abril de 2013

Caos, libertad y Rock and Roll


Bienvenido de nuevo, queridos lectores (y con esto incluyo a ambos géneros dado que en este caso tanto el adjetivo como el sustantivo es neutro) a este apasionado blog sobre la vida la filosofía y… a este apasionado blog.

Tengo malas noticias para vosotros y es que estoy emocionado, ansioso, expectante, inquieto y siento informaros, para vuestra desgracia, que me pongo muy pesado cuando visito estos estados de ánimo normalmente extraños para mí.

¿Y por qué tanta emoción?,  os preguntaréis. Pues bien, os informo para aquellos que no lo sepan que se acerca el Viña Rock, más concretamente el próximo miércoles 1 de mayo empieza el susodicho festival, y un servidor tiene su entrada para allá.

Pero, ¿y por esto tanto? Pues sí señoras y señores, caballeros y cabelleras, para esto tanta emoción; pues ir al Viña Rock es mucho más para mí que un simple grupo de conciertos de grupos nacionales, mucho más que una acampada, el Viña Rock significa mucho más para mí.

Muchos no lo entenderán, estoy seguro, más aún si digo que no me va demasiado el estilo de los grupos (el punk no es lo mío precisamente), sobre todo últimamente que se han ido introduciendo otro tipo de grupos más en plan hip-hop o, como llamarlo… pseudoskaperroflautismo?, lo cual es básicamente un puñado de tíos interpretando el papel de perroflauta (con cuatro rastas, pantalones bombachos, etc) con cuatro trompetas y tocando… LOS HUEVOS, porque otra cosa no se puede decir, en fin, los gustos cambian por muy absurdos que sean.

Pero si la música no es, ¿cuál es el origen de tan profunda admiración? Pues bien, ahí va mi explicación. Vivo, como todos, en un mundo con millones y millones de normas (normas de comportamiento, leyes…), un mundo donde debes adaptarte para poder sobrevivir, aceptar lo que se espera de ti e interpretar tu papel. Sí, todos lo hacemos de una manera u otra. Mientras hagamos lo que se espera de nosotros, mientras aceptemos los supuestos convenios de comportamiento, no pasará nada, a nadie le molesta, nadie se queja.
Y esto es medianamente entendible. El ser humano es un ser de costumbres y, por tanto, vive cómodo con un entorno predecible y sencillo donde todo pasa como debería pasar, o al menos como es capaz de imaginarlo nuestra mente.

Sin embargo, unos aceptan mejor que otros  esta situación, y aquí es donde os cuento mi caso y el que creo que es de muchas más personas. El mundo no es estático, la estaticidad la imponemos nosotros y no deja de ser más que una ilusión: no hay que viajar demasiado para encontrarse con otra cultura y otra forma de ver la vida. Los que sabemos esto, los que consideramos que no hay una mejor o peor forma de vivir, sólo formas diferentes vivimos en constante frustración al vernos forzados a vivir en un entorno estático y cerrado donde debemos reprimirnos para sobrevivir.

Es entonces cuando llega el Viña Rock. Y muchos dirán: Oh, un festival de rock. Un montón de perroflautas viviendo entre mierda, drogas y delincuencia. Otros dirán: Oh, el Viña Rock, un festival de vendidos donde no hay lugar para la buena música. Y puede que tengan razón.

Sin embargo, para mí significa salir de ese mundo estático del que hablaba antes para poder encontrar un lugar para ser yo mismo. El año pasado fue mi primer año y, a pesar de las constantes lluvias, pude respirar una gran ola de tranquilidad, buenas intenciones y felicidad. Y quizás muchos digan que exagero y probablemente sea verdad, pero bueno, da igual porque de aquí en 4 días estaré camino a Villarrobledo a disfrutar de nuevo de este ambiente y coger aire para poder sumergirme de nuevo en el triste y gris mundo real.

Este año, aunque no puedo ir con la misma grandísima compañía del año pasado, iré con otro gran hombre con el que compartido largas tardes de ensayo, escenarios y otros grandes momentos, así que promete ser memorable.

Y con esto ya he mostrado mi emoción para con este distinguido evento así que me despido. Si me da por ahí relataré a la vuelta las impresiones de la susodicha experiencia.

Salud y Rock and Roll.

PD: Aun tenemos sitio en el coche por si alguien se quisiera venir, aunque sea al camping.

viernes, 19 de abril de 2013

Conocimiento y Futuro




Sé que hace tiempo que no escribo nada, pero es que soy de los que piensan que si no tienes nada que decir mejor no decir nada porque a boca cerrada no entran moscas y las moscas son muy pesadas sobre todo si se te meten en la boca.

Y después de esta introducción barullera capaz de ofender el más mísero de los sentidos lingüísticos prosigo a redactar el texto que ahora usted, mi querido o querida lector o lectora está leyendo en este mísero momento de su seguramente ajetreada e interesante vida.

Y es que me gustaría compartir con todos ustedes una reflexión que ocupa mi destartalada cabeza desde hace bastante tiempo pues yo, amante de la peregrinación entre ideas, degustador de las borrosas verdades; acostumbro a voltear una y otra vez en mi pensamiento los sucesos que ocurrieron, ocurren o podrán ocurrir en mi humilde vida.

Mi reflexión comienza en el instituto, cursando yo 1º de Bachillerato y a unos 16 años que hacían de mí uno de los seres más ingenuos que alguna vez hayan pisado la tierra. Por otra parte, sin embargo, mi curiosidad no se ha reducido desde entonces, si no puedo decir que haya aumentado y por aquellos tiempos era bastante amplia, lo cual me llevaba a interesarme por infinidad de temas de forma gratuita o por simple placer.

Como amante de la ciencia, en especial de la Física y más concretamente de la Física Cuántica, siempre he tenido una atracción por la ciencia ficción y cuanto más leía más me interesaba la Física, en definitiva, adquiriendo un puñado de conocimientos (no demasiados, apenas sabía un 10% de lo que hoy sé y sigue siendo poco) de carácter no demasiado común, dejémoslo ahí.

Volvamos a la historia. El caso es que recuerdo una conversación en una aburrida clase que tuve con un amigo al que hoy día puedo llegar a llamar hermano. La conversación original era sobre el coche que se había comprado alguien o se quería comprar o el nuevo fichaje del Madrid o quien sabe de qué, en definitiva, temas de los que no puedo presumir de ser precisamente un catedrático pudiendo afirmar que soy nefasto en ellos todavía hoy, pero más aún entonces.

Entonces, mi susodicho amigo me señaló una cosa, pintándome un gráfico en un papel en sucio, me dijo más o menos lo siguiente:

“Miguel, tío, eres más raro… sabes muchas cosas avanzadas, pero no sabes otras que son muy básicas.”

Y era cierto. A mis 16 años era capaz de explicar la teoría de la relatividad, lo que ocurre al juntar materia y antimateria y los componentes de esta última, las naturalezas de las fuerzas en el universo, los efectos del espacio en el cuerpo humano a largo plazo, y muchas cosas más, pero sin embargo me faltaban muchas otras cosas, como el hecho de mantener una simple conversación sobre cualquier tema normal, aprender a interpretar las intenciones de la gente y muchas otras cosas que cualquier adolescente tímido debe enfrentar.

El gráfico que me pintó era bastante esclarecedor y aunque su objetivo era pasar un rato de clase entretenidos, no le faltaba razón. El gráfico era una especie de columna divida en dos partes. La parte de abajo era el nivel 1 y la de arriba el nivel 2.

La explicación fue la siguiente:

“El nivel 1 es todo el conocimiento que tienen en general todas las personas, aquello que se aprende con la vida y relacionándote con la gente y el nivel 2 el conocimiento académico que se va adquiriendo con el tiempo. Tú Miguelón vas al revés. Primero has adquirido el nivel 2 y poco a poco vas cogiendo el nivel 1.”

Esto, señoras y señores me dio mucho que pensar, no sólo para cambiar mi forma de ser e intentar paliar mis fallos (esto empieza a parecer un libro de auto ayuda…) sino que me llevo a una reflexión bastante más superior.

Y es que podríamos llamar al nivel 1 como el conocimiento que necesitamos día a día, ya sea para tratar con la gente o para tener una vida sana en todos los sentidos. Este conocimiento es, en definitiva, el que necesitamos como individuo. Comienza y termina con nosotros, es efímero (aunque no por ello menos importante) y depende absolutamente del medio en el que estemos inmersos. Las normas de educación, la cultura, las modas, etc. Todo ello formaría parte de este nivel.

El nivel 2, en cambio, lo conformaría el conocimiento académico, aquel conocimiento que se mantendrá con el tiempo y es acumulativo; un conocimiento que pertenece a la humanidad como colectivo, marca de su pasado y guía de su futuro.

Esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿Cuál de los dos es más importante?

La respuesta es sencilla, los dos son necesarios ¿o quizás no lo son? Sin duda una persona, para vivir necesita obviamente el nivel 1 pero no va a morir si le falta el nivel 2. Entonces, está claro, el más importante es el nivel 1. ¿De verdad?

¿Qué ocurriría si dos generaciones seguidas carecieran del nivel 2, o se conformaran con tener el que les sea necesario para ejercer su trabajo? Pues, a mi humilde opinión, esas dos generaciones supondrían no sólo un estanco en cuanto a tecnología y a evolución social sino un retraso dejándonos en pañales frente al futuro.

Y sin embargo, señoras y señores, vivimos en un mundo donde manda el garrulismo imponiéndonos la idea de que si un conocimiento no te sirve para nada productivo es basura mientras llenamos nuestras sufridas mentes con programas del corazón, partidos de fútbol (que en definitiva viene a ser lo mismo), política (o peleas de patio de colegio, como lo quiera ver cada uno) y pseudoconocimientos que nos introducen a la fuerza en informativos y otros programas (ej: la power balance o como otros lo llamamos, el detector de idiotas más grande de la historia, fue noticia en los informativos).

En mi opinión esta práctica nos llevará lentamente al fracaso. Como ya he dicho antes, soy amante de la ciencia ficción y con ella he aprendido a mirar hacia arriba y considerar los muros sociales, tecnológicos y económicos como dificultades a superar y no fronteras. Como ejemplo pondré “la vacuna” como invento, el cual para la gente de la época supuso ver como un loco infectaba a gente de una enfermedad mortal y decía que así se iban a hacer más fuertes.

Quiero recordar, aunque me salga un poco de la línea y me extienda un poco más, que la gran mayoría de los grandes científicos de la historia fueron considerados locos en su tiempo y muchos sólo ganaron su reconocimiento postmortem.

“Oh valiente nuevo mundo, que contienes tales criaturas”, empeñadas en vivir al raso condenando sus mentes a estar encadenadas en la monotonía y la estanqueidad.

El motivo de este texto es en parte aclarar mi mente y por otra parte compartir la frustración que siento al vivir en tal mundo como este. Si a alguien le apetece comentar algo al respecto, le invito a ello, ya sea aquí en el blog o en Facebook, en twitter o tomando un café, los que me conocen saben que me encanta discutir sobre estas cosas.

Un saludo y gracias por su estimada atención.

Pd:
    O, wonder!
    How many goodly creatures are there here!
    How beauteous mankind is! O brave new world,
    That has such people in't!

sábado, 30 de marzo de 2013

La hora de la verdad.




Tenía ganas de escribir mis mierdas otra vez y aunque sean las 00:30… ¿o son la 1 ya? Ehjé ehjé ehjé (insertar risa nerviosa); es que con tantos cambios de hora no hay quien se aclare, Ehjé ehjé ehjé ¡¡¡¡APLAUDAMOS CON LOS CODOS MIENTRAS NOS DÁ UNA EMBOLIA CEREBRAL CANINA HASTA QUE SE NOS OLVIDE CÓMO CAGAR Y NOS TENGAN QUE SACAR LA MIERDA A CUCHARADAS!!!!

¡¡¡¿¿¿PERO CÓMO NO TE VAS A ACLARAR PEDAZO/PEDAZA DE MELÓN/MELONA???!!! En un mundo totalmente informatizado, donde hasta el reloj de los tamagochi que están muertos de hambre, encerrados en el más oscuro rincón del cajón más olvidado de la casa se cambia totalmente solo, todavía hay gente que no sólo no lo llega a entender, sino que invadidos por un terror infernal arremeten contra el mínimo nivel de raciocinio apareciendo en las noticias explicando el grandísimo problemón que les ha supuesto este catastrófico y complejísimo cambio.

Me irritan, me exasperan, me llenan de odio todas aquellas personas que no son capaces de entender que lo que hasta ahora llamaban una hora, a partir de cierto momento va a ser otra. “Nos quitan una hora, qué mal”. ¿Pero cómo que nos quitan una hora? La hora sigue estando ahí, sólo se llama de otra forma, ¿tan difícil es de entender? Encima te hacen el favor de cambiártela un domingo, que si trabajas sí te influye (trabajadores madrugadores de los domingos quedan perdonados, a ellos sí les quitan una hora), pero la grandísima mayoría de la gente no lo hace, así que, ¿qué más da que en vez de comer  a las 2 se come a las 3? ¿Qué más da si te levantas a esa hora? ¿Acaso no está hecho el domingo para descansar?

Y no acaba la cosa con mañana, no creáis jóvenes insensatos lectores de mi descarriado blog, NO. Preparaos, porque no habéis llegado a vislumbrar el horror del cambio de hora. Preparaos, ¡¡¡OH PREPARAOS!!!, pues se acerca una gran semana para los informativos. Estas grandísimas sanguijuelas de la noticia fácil para rellenar el tiempo que no han sido capaces de cumplir a pesar de todas los horrores provocados por la liga del mal (comunistas, gays y demás demonios…) y los 400.000 goles que metió el orgullo de nuestra nación, es decir, la Magnánima Selección española o… (bueno, algún día tengo que hablar más a fondo de los informativos, que también tienen telita…); estos informativos, dedicarán una semana entera mostrándonos la grandísima catástrofe que ha causado este terrorífico caaaaambio de hoooooraaaaaaa (nota al lector: si lo ha leído usted con voz de miedo, sepa usted que es idiota, probablemente tanto como yo mismo).

Siempre me ha parecido patético este movimiento generalizado de nerviosismo por una causa tan estúpidamente simple y sencilla de asumir a mi opinión. Es cierto que quizás al principio el hecho de acostumbrarte el lunes a un nuevo horario pueda costar ligeramente, pero sinceramente creo una pérdida de tiempo y de saliva todas aquellas conversaciones que tengan que ver con esta cosa. De hecho, ¿qué mierdas hago yo hablando de esto? Ahora no hablo, ahora hablo de los planetas huérfanos.
Para aquellos que no lo sepan, los planetas huérfanos son aquellos que han sido despreciados por todos los sistemas solares, ni siquiera los malvados agujeros negros. Están tristes y solos, perdidos en la oscuridad del frío, cruel y vacío universo.

Los planetas huérfanos necesitan nuestra ayuda y amor. Por sólo 19,95 € al mes puedes hacer que uno de estos planetas se sienta menos solo y te mande dibujitos y todo eso.

Apadrina un planeta y calma tu conciencia por un tiempo.

Un saludo y sed buenos.

Pd: Es posible que el planeta no mande dibujos. Los planetas no tienen manos ni cabeza y aunque lo tuvieran no podrían apoyar el papel en ningún sitio porque están en el espacio.

Pd2: El papel no podría existir tampoco porque dado que es un planeta sin sistema solar la temperatura suele ser bastante fresca, es decir, un frío de cojones, suficiente para que no se cree la vida y por tanto no hay árboles y no se pueden fabricar papel.

Pd3: Aunque pudiera hacer el dibujo agradeciendo tu inestimable y superútil ayuda, estos planetas se encuentran a una miaja de años luz de La Tierra, por lo que tardarían en llegar unos cuantos miles de años suponiendo que tome una trayectoria correcta y no se desintegre en la atmosfera y todo eso. Así que ha de saber que a no ser que pueda vivir unos cuantos miles de años no podrá ver el dibujo porque estará muerto/muerta.

martes, 19 de marzo de 2013

Misantropía


Me aburre, me aburre mucho el mundo, todo él, con su forma tan previsible e irracionalmente racional y monótona. La vida se reduce a la mera existencia y la existencia al entretenimiento. Objetivos banales llenan nuestros sueños y esperanzas vacías nos reconfortan. Somos muertos, muertos vivientes que poblamos la tierra ignorando nuestro inevitable destino como si eso nos fuera a librar de él.

Me irrita, me irrita el hombre que camina sobre un dios omnipotente sobre lo que le alcanza la vista mientras teme el más mínimo soplido por parte de la madre Tierra. El hombre, conquistador de nada y enemigo de todo, y no termina siendo más que un niño asustado a merced del caos.

Me fascina, me fascina el caos y su magnífico orden. Me pierdo pensando en la ambigüedad de la supuestamente perfecta lógica terminando mis torpes reflexiones con una interminable carcajada como espectador de la mayor comedia jamás escrita.

Y como espectador me encuentro ante la torpeza del ser humano desempeñando el papel de poli estúpido de las comedias americanas. Este curioso personaje avanza en la trama a base de tropiezos manteniéndole dando vueltas en el sitio cual perro persiguiendo su propia cola, con perdón de los perros.

Y entonces me veo a mí mismo actuando en tan patética representación tropezando y cayendo y dando cómicas volteretas mientras destrozamos el decorado y, pese a poder ver el guion, saber que no es más que una comedia en la cual desempeñamos el más humillante de los papeles, sucumbo con mis iguales a la continuación eterna de esta obra estúpida.

En un alarde de misantropía escribo estas líneas sin razón ni agotamiento, pues no es verdad lo que busco mas mero entretenimiento y cuanto más lo pienso más me pierdo en el infructuoso mar de mis perturbados pensamientos.