En fin, pongámonos a continuar este largo proyecto que viene
siendo relatar mi experiencia en el señor Viña Rock 2013. Muchos os
preguntaréis (fijo que no) por qué los llamo relatos efímeros. Básicamente es
porque me conozco. Mi memoria es bastante mala y los días se me van juntando
unos con otros. De hecho, tengo que ir consultando una y otra vez el horario
del festival para poder ir relacionando cosas.
Por otra parte, todos los que habéis estado en un festival,
concierto, evento o lo que queráis un poco largo, sabéis el palo que supone
abandonar todo aquello para de nuevo ingresar en la pulcra, educada y moral
sociedad con su día a día, su rutina, sus conversaciones banales y
políticamente correctas, es decir, todo lo que me saca de quicio, así que
podréis notar que mi tono de escritura es mucho más flojo, ya que la rutina se
va apoderando de mí y los exámenes me amenazan desde la vuelta de la esquina.
Dejando atrás (provisionalmente por desgracia) los malos
royos es hora de continuar con nuestra historia.
Lo habíamos dejado el jueves por la noche (aunque ya era
viernes) habiendo decidido acostarnos pronto para coger con fuerza el día
siguiente, es decir, el que me voy a dedicar a relatar hoy.
Estábamos Popy y yo tranquilamente dormidos, relajados en
nuestra tienda Quechua (copatrocinador oficial de Viña Rock junto a Steimburg)
cuando la voz de nuestros últimos colegas nos despierta a voz de: “Ja, ja, os
han meao la tienda” seguido de un “¿habrá llovido?”. He de decir que aunque por
la noche había hecho un frío brutal, el sol por la mañana se alzaba fuerte e
imparable convirtiendo nuestra tienda en un bonito horno solar donde más de una
vez propusimos hacernos alguna pizza.
Perezosamente empezamos a levantarnos deshaciéndonos de toda
la ropa de abrigo para no morir asfixiados y deshidratados, empezamos a buscar
la cremallera para poder abrirla, pero las tiendas Quechua son malvadas y
esconden sus cremalleras y cuando las encuentras hacen todo lo posible para que
se te queden enganchadas con cualquier cosa como la tela, la otra cremallera,
etc. Cuenta la leyenda que un hombre estuvo 5 años intentando abrir la tienda
Quechua y cuando por fin lo consiguió se dio cuenta que la tienda se había
quedado enganchado con él… o mejor dicho, él se había quedado enganchado a la
tienda… o mejor dicho ¡¡¡ÉL ERA LA TIENDA!!! Terrorífico.
Paranoias aparte (ya me tomo la medicación, ya), logramos
salir de la tienda y después de echarme un buen chorro de agua a la cara para
despejarme y eso me tocó explicar, sin demasiado éxito, que el hecho de que la
tienda estuviera mojada se debía al rocío y éste a la condensación, etc. Como
ya dije sin mucho éxito, obviamente era más gracioso suponer que nos habían
meado la tienda, así que no pude sacarles la idea de la cabeza. A partir de
entonces se convertiría en el “buenos días” oficial.
Después de todo esto nos enteramos de una mala noticia. Uno
de nosotros había perdido tanto el móvil como la cartera en el concierto de
Boikot. Pleno. Y eso que los llevaba en un bolsillo con cremallera, pero fue
muy bruto, así que no era de extrañar.
En lo que desayunábamos un rico zumo de naranja que habíamos
cogido el día anterior y supongo que algo más aunque no me acuerdo, nos
contaron que habían ido a objetos perdidos, sin demasiado éxito, pero que
habían quedado alucinando con la cantidad de gente del camping, los puestos,
las casas abiertas vendiendo hasta sus hijos si hacía falta y la interminable
cola de 3 días para la ducha del camping.
Sí señores, no estuve en esa cola, pero creo no exagerar,
pues daba varias vueltas y no tenía pinta de avanzar demasiado.
Sin embargo, una de nuestras mujeres (Vane) estaba dispuesta
a seguir con su higiene diaria y decidió probar suerte a ver si no tardaba
mucho la cola o algo así. Esto fue a las 10 de la mañana.
La siguiente vez que supimos de ella fue a la 1 de la tarde
cuando nos informó por mensaje que ya se había duchado y aun así no pudimos
verla hasta las 3 y media de la tarde. Pero no adelantemos acontecimientos, aún
queda lo más importante de ese día.
Decir que las mañanas del Viña eran mañanas tranquilas sin
demasiado que hacer aparte de estar sentado, tomar cerveza, dar un paseo, tomar
cerveza, tocar los huevos tocando la guitarra a los que aún siguen dormidos,
etc. Sin embargo, aquel día teníamos una meta: recuperar el móvil y la cartera
de Petan.
Tras coger una cerveza fresquita cada uno (teníamos tres
neveras, un lujazo vamos) nos encaminamos hacia la taquilla de objetos
perdidos, la cual se encontraba calle abajo en el camping, suponiéndonos un
agradable paseo entre puestos y más gente como nosotros que se dedicaba a ir de
arriba abajo, supongo que tendrían sus motivos.
Puedo decir que, tristemente no tuvimos demasiada suerte.
Ninguna de las dos cosas había aparecido. Petan nos contó que lo que más le
jodía era el móvil, pues en él tenía todos los contactos del curro, muchos difíciles
de volver a conseguir.
Pero no podíamos dejar que decayeran los ánimos. Sin nada
más que hacer por allí nos dirigimos hacia nuestra zona de nuevo, volviendo a
visitar los puestos y ver a más y más gente subir y bajar. Puede parecer
aburrido, pero un 85% de la gente que hay allí son personajes cada uno con una
movida diferente así que es bastante divertido.
Tras bromear un par de veces con la hora a la que tocaba
Reincidentes (lo que luego nos valdría un Zas en toda la boca bastante gordo) e
informarles educadamente de que la cerveza tiene más vitaminas que un zumo de
naranja, tuvimos una idea.
Resulta que desde el primer día pudimos ver como a unos 50
metros de nosotros unos punkis sacaban de una furgoneta una batería y tenían
montado un equipo de sonido, con lo que estuvieron tocando durante casi todo el
festival. La curiosidad y la falta de cosas que hacer (no confundir con
aburrimiento) nos hizo decidir acercarnos a echarle un vistazo.
Cuando llegamos los punkis no estaban tocando, aunque tenían
carteles que ponían si no recuerdo mal “La Terror Band”. Por suerte o por desgracia,
en ese mismo momento no estaban tocando y había un hombre de entre 20 y 1200
años pinchando en el equipo, y digo entre 20 y 1200 porque con gente tan
colgada y degradada nunca puede uno acertar con la edad.
Sin embargo, no pudimos dudar de su simpatía. Antes de
darnos cuenta ya teníamos una cerveza en la mano cortesía del que posiblemente
pueda ser el tío más alucinantemente colgado que he podido conocer en mi vida.
Nos encontrábamos ante un hombrecillo a pecho descubierto
tostado por el sol y lleno de tatuajes. Uno de ellos era una cicatriz el
corazón que le acompañaban cuatro nombres
de personas que supongo que serían familias. Sinceramente no puedo
recordar mucho más… teníamos que haberle echado una foto… era absolutamente
impresionante.
Pero su aspecto no fue lo que más nos impresionó. Su saludo
fue uno de los lemas que nos quedó más clavados este año: “Tíos, somos cultura”.
A lo que continuaron las presentaciones, bastante inútiles por cierto, pues a
mí me llamaba Petan y dudo que se hubiera enterado de mucho más. Nuestra visita
terminó cuando le dio la mano a uno de nosotros (no recuerdo a quien) y la
golpeaba contra su pecho diciendo “Está duro, eh? Está duro”.
Antes de irnos con aquel chute de surrealismo y degeneración
pude echar un vistazo a unas chicas que habían tenido la genial idea de acampar
al lado de esta gente y tenían cara de estar pasándolo realmente bien.
Intentaré reflejarlo con un emoticono DX. La X son los ojos entrecerrados y la
D su cara de tristeza porque antes estaba hablando con ironía, ya sabéis y tal
y… ¡¡NUNCA FUI BUENO CON LOS EMOTICONOS JODER YA!!
Regresamos a nuestro campamento base y fue cuando nos dimos
cuenta que Vane aún no había llegado. Un rato después recibimos un mensaje suyo
diciendo que se había duchado, pero nada más.
En lo que esperábamos para comer y tal, me enteré de una
triste noticia: Jeff Hanneman, el guitarrista de Slayer, había muerto. Así que
decidí darle un pequeño homenaje tocando el trozo que me sé del Reign in Blood
con la española. Luego me di cuenta que no sería el único que lo haría y que
más de un Reign in Blood se escucharían durante los conciertos, lo cual me
alegró un poco.
Nos dimos cuenta que esperar a Vane iba a ser un poco inútil
así que decidimos empezar a hacer la comida: Macarrones con tomate, para
variar, esta vez ya controlando un poco más la potencia del camping gas (el día
anterior tardo en cocer casi una hora).
Tras hincharnos a comer macarrones de nuevo y abrirnos la
cerveza de después de comer pudimos ver como Vane a parecía a lo lejos.
Sinceramente esperábamos que apareciera al día siguiente o el año que viene
tras quedarse enganchada en alguna rave pegada a un altavoz.
Su historia no tiene desperdicio: Nos contó que en un
principio se había puesto a la cola del camping, pero un rato después decidió
que aquello no tenía mucho futuro, así que decidió que podría probar suerte en
aquella casa en la calle principal que te dejaba ducharte por 5 euros.
Por desgracia, aunque había poca cola visible, mucha gente,
por lo que entendí, tenía hora reservada y toda la pesca. Sin embargo, Vane, ni
corta ni perezosa decidió probar suerte por las callejuelas de Villarrobledo de
tal forma que tras mucho caminar (llegó a las vías del tren que estaban lo más
lejos posible de nuestra zona) logró encontrar a una mujercita a la que preguntó
si podría usar su baño. La mujer le dijo que no, pero su hija sí con la
condición de que sólo se lo dijera a chicas de confianza.
Por lo visto fue aquí cuando nos avisó al móvil, pero ahí no
acaba la cosa. Se fue a inspeccionar las raves de alrededor llegando,
incomprensiblemente hasta el Mercadona. Sí, ese que estaba tan lejos de la segunda
parte. Después comió un plato de macarrones en uno de los puestos y regresó al
camping. Todo esto ella solita…
En fin, los conciertos se acercaban y había que ir a ver a
malos vicios, grupo al que yo no conocía pero sí mis compañeros y, como no tenía
mucho más que hacer fui con ellos.
Como digo, no puedo hablar mucho de ellos pues no los
conocía y mi meta aquel día era ver a los Vita Imanna un grupo de metal de
Madrid que conocí en el Sonisphere y me parecieron brutales. De hecho fue el
grupo que más me había arrastrado a ir al Viña Rock.
Después de Malos Vicios nos dirigimos al camping, hoy iba a
ser un día largo y lo sabíamos. En menos de una hora teníamos Disidencia,
Trashtucada o Vita Imana en mi caso y… creo que esto ya lo he puesto en la
parte 2… en fin, continúo.
Si digo la verdad creo que fue uno de estos momentos en los
que no hicimos demasiado, o al menos no lo recuerdo así que supongo que sería
básicamente hablar sobre cerveza, zumo de naranja, la hora a la que tocaba
Reincidentes, baños de subnormales con terraza, etc.
Volvimos a la carga con Disidencia, que nos esperaba con una
sorpresa y tuvimos que tragarnos muchas de nuestras bromas. Resulta que tenían
un invitado y no podía ser otro que Fernando de Reincidentes que estuvo tocando
con ellos.
Tras terminar Disidencia era hora de ir a ver a los grandes:
Vita Imana, lo cual me costó separarme del grupo (era al único que le iban
estos temas). El resto fue a ver a Trashtucada… creo, tampoco me importaba
demasiado, la emoción me recorría el cuerpo.
Vale, no me sabía sus canciones, tampoco he sido nunca muy
bueno para ello, pero había visto lo bestias que eran el año pasado en el
Sonisphere y estaba deseando empezar el concierto.
No había hecho más que empezar y el doble bombo unido a los
timbales ya me habían cautivado. La gente empezaba a moverse y me di cuenta al
instante que aquello no era un pogo punki, aquello era una auténtica batalla
campal. Cierto era que la gente no iba a dar por dar pero estamos hablando de
tíos de una envergadura considerable capaces de llevarse un toro por delante.
Puedo decir que estuve a punto de morir varias veces por
asfixia, aplastamiento, casi me parten por la mitad, una vez me tiraron al
suelo y menos mal que me cogieron entre tres para volver a meterme en el caos…
otra vez y en lo que se supone que era un momento tranquilo un tío dejo caer su
brazo mientras caía de un salto sobre mi codo y casi me arranca el brazo entero…
para muchos puede parecer un infierno y de hecho lo sería si no tuviéramos a
tan grandes músicos como los que teníamos delante con los que el cuerpo no te
permitía hacer otra cosa que hacer el bestia.
Pude fijarme que había una chica de unos 18-19 años que tuvo
los ovarios de meterse al mogollón y a pesar de su poca envergadura aguantaba
los golpes como el que más. Bravo por ti, chica, ojala pudieras leer esto.
Aún resuena en mi cabeza el “nuestros hijos nacerán con las
manos sumergidas en el fango” de la canción Romper con Todo y la imagen del
tipo que, en una lavadora, decidió que era gracioso ir en sentido contrario al
resto o las múltiples veces que separaron al público en dos bandos para
terminar estrellándonos todos. Sí, ya va siendo muy típico, pero lamentaré el
día que no pueda hacerlo.
He de decir que fueron los primeros en decir unas palabras
en honor de Jeff Hanneman aunque no hubo Reingn in Blood, lástima.
Hubo un momento en el concierto en el que todos nos
agachamos y había una cámara o no sé qué porque no pude llegar a verlo, pero el
momento fue brutal porque nos levantamos todos de golpe, todos temiendo por
nuestras vidas y todos tocando con los dedos el cielo.
El grupo se despidió de nosotros con una típica foto y
lanzando púas, baquetas y botellas de agua muy típico, sí, pero emotivo
también.


Después de esto tocaba reunirse con la gente pues empezaba
SA, meta que resultó imposible, pues en cuestión de segundos el recinto se llenó
de gente y yo estaba reventadísmo del concierto anterior así que decidí, en
contra de mis intenciones, que iba a ser mejor ver el concierto sentado en la
zona de arbolitos acompañado de un litro de cerveza y dolores en todo el
cuerpo.
Aun así fui incapaz de quedarme sentado, pues a mitad del
concierto dijeron unas palabras en honor a Jeff Hanneman y esta vez sí hubo un
Reingn in Blood o al menos sólo un cacho, pero fue suficiente para levantarme
de mi letargo y unirme al concierto.
Así que me dirigí a la zona moderada del recinto, que viene
siendo la pantalla gigante del medio donde pude disfrutar del concierto sin
tener la tentación de meterme en un pogo del que podría no salir.
Me esperaba que la gente se pusiera de rodillas en el “Cuando
Nada Vale nada” pero no ocurrió, causándome una pequeña decepción que apenas
podía asimilar con el cansancio.
Debido a este cansancio decidí sacrificar Narco para poder
ver al Drogas que tocaba a eso de las 12 de la noche, dejándome una hora y
media de descanso, así que me encaminé hacia el campamento.
Pude comprobar cómo la valla había caído una vez más, esta
vez definitivamente. Supongo que no puedes vencer al sentido común y menos si
está acompañado de 61000 viñarrockeros.
Cuando llegué al camping me encontré la sorpresa de
encontrar a parte del grupo allí. Parecía ser que todos habíamos pensado lo
mismo, aún quedaban muchos conciertos y había que recuperar fuerzas.
Empecé a contarles cómo los había estado buscando un rato,
pero que con tanta gente me fue imposible encontrarlos y que me había ido donde
la pantalla grande. Fue entonces cuando me dijeron que ellos también habían
estado por allí y por lo visto por la misma zona. Espero que esto sirva como
ejemplo para los lectores para imaginarse la cantidad de gente que había.
Entonces llegamos a un punto clave del festival y es que fue
la experiencia más surrealista que tuvimos. En un momento sucedieron una serie
de cosas que nos dejaron atónitos a todos.
La primera fue un hombre que intentaba llegar a su tienda,
pero no utilizaba un método demasiado eficaz, pues se dedicaba a dar un paso
para adelante y otros dos para atrás.
La segunda no la pude ver porque estaba de espaldas. Aviso
que puede herir la sensibilidad de algunos, los que tengan el estómago frágil
que no lo lean y pasen al siguiente párrafo. Resultó de un hombre que se acercó
a su tienda y se desnudó completamente. Entonces salió la que suponemos que
sería su novia y empezó a limpiarlo con una toallita por todo el cuerpo… tampoco
demasiado eficazmente, pues le limpiaba el ojete y después le refregaba la
espalda y… bueno… no quisimos saber mucho más. El hombre tenía el valor de
olerse la mano…
En fin, la última la viví en primer plano. Tenía hambre,
obviamente no había visto al hombre este… así que me fui hasta el coche a coger
unos ganchitos cuando mientras abro la puerta, aparece una vecina y se pone a
mear delante de mí y cuando vio a mis compañeros reírse se dio cuenta de que yo
estaba detrás cogiendo ganchitos. La expresión de la chica fue: “¡Hala! ¡Qué vergüenza!
Que me ha visto el culo un señor”. ¿A quién llama usted señor, señorita?
En fin, justo después apareció el resto del grupo que tras contarles
lo que acababa de pasar nos dijeron que habían estado delante, pero que
decidieron volver para atrás y quedarse, cómo no, en la pantalla gigante.
Y sí, todos estábamos al lado pero no nos vimos ninguno.
Tras comer los ganchitos, que estaban buenísimos y contaron
con la aceptación de todo el grupo, nos fuimos hasta el recinto para ver al
Drogas. Esta vez, ya descansados nos fuimos hasta delante para poder
disfrutarlo en condiciones, y la verdad fue un concierto cojonudo.
No soy un grandísimo fan de Barricada, pero me alegré de que
la mayoría del concierto fuera con canciones de Barricada, más que nada porque
las suyas sí que no me las sé.
Como digo, un concierto brutal, que desgraciadamente se me
hizo demasiado corto y antes de darme cuenta había terminado. Estoy seguro que
algún mejor fan de Barricada os lo podría describir mejor, pero no es mi caso.
Con esto, era la hora de ver a uno de mis grupos favoritos
en mi infancia WarCry. La verdad es que los he perdido bastante de vista
después de que sacaran el quinto disco, pues con el tiempo he ido evolucionando
a un tipo de música más dura llegando a parecerme este grupo un poco, con
perdón de sus fans y con palabras de mi colega Peralo, “Canciones bonitas para
niñas contentas que están solitas”.
Aun así, esperaba que dieran un buen espectáculo y me
llevaran de vuelta a mis raíces. Pero en mi opinión fue un fiasco de concierto. Tocaron
muchas canciones nuevas que no tienen ni la mitad de fuerza que muchas de las
antiguas y faltaron canciones claves como Tú Mismo, o El Trono del Metal o…
cualquiera que no fueran las que tocaron.
El mejor momento fue quizás el homenaje a Jeff Hanneman
donde volvieron a tocar el mismo cacho de Reingn in Blood de nuevo cortándome
cuando más me había emocionado. Mi teoría se reafirmaba de que WarCry ha terminado
siendo un heavy edulcorado para aquellos que no pueden con algo un poco más
amargo, pues sólo nos emocionamos unos cuantos al oír esa pequeña muestra de
Slayer.
Decepcionado y maldiciéndome a mí mismo por haberme dejado
llevar por la nostalgia y no haber ido a ver a los Toy Dolls que tocaban al
mismo tiempo me dirigí hacia el punto de encuentro donde vi a Popy y Javi tan
derrotados como yo.
Ellos querían ver a Segismundo Toxicómano y de hecho nos
quedamos un rato hasta que decidimos que era mejor descansar para luego ir a
ver a la cover de Extremoduro.
Mientras ellos pedían un redbull de frutas del bosque en
vaso de litro para luego echarse una copa, yo aproveché para pedirme un bocata
que le sentó genial a mi dolorida garganta que había competido antes con Víctor
de WarCry en agudos.
Entonces volvimos de nuevo al campamento y pudimos observar
que algunos de los nuestros se habían acostado ya y hacía un frío de cojones,
así que enganchamos sacos y toallas y nos fuimos a un lugar apartado a echar
una cerveza yo y una copa ellos comenzando, con Segismundo primero y luego
Talco después de fondo, una de las conversaciones más absurdas de la historia
de la humanidad.
Una conversación sobre Satán y sobre cuántos hijos primogénitos
le debía por haberme hecho unos cuantos favores, sobre si le puedes hacer un
favor a Satán, que es que no, porque es como si hay un tío que tiene un blog
que lo hace perfecto y le dices “Eh, tío toma una entrada mediocre para tu blog”.
Pues no, no tiene sentido, porque él lo hace perfecto y tú la estas cagando.
Entonces surgió que podías hacerle un favor cargándote a alguien malo para que
vaya al infierno. Pero tampoco, porque si te cargas a alguien malo, este sería
una víctima y sería bueno e iría al cielo. Y que eso dónde estaba escrito. Y
que si te has leído la biblia. Y que sí, que tres veces. Y que si te la has leído
en latín. Y que si en latín la empecé pero al final lo dejé porque era un
rollo.
Y entonces nos dimos cuenta que había alguien en la tienda
de al lado que debía de estar flipando ahora mismo tratando de averiguar qué
mierda nos habíamos metido.
También nos dimos cuenta del frío que hacía, así que nos
fuimos a la mansión de Javi que cabíamos los 3 y un Tiranosaurio Rex si hiciera
falta. Y allí continuamos nuestra bonita conversación hasta que llegó la hora
de ver a Iros Todos A Tomar por Culo, la cover de Extremoduro.
He de decir, que la única cover que vi el año pasado fue la
de Metallica que actuaba el primer día y lo pude coger con fuerza. También hay
que tener en cuenta que hacía un frío de cojones y llovía y estábamos en el
camping, lo que suponía un bonito paseo entre medias. Por lo tanto, el año
pasado me perdí la otra cover de Extremo: De Acero, los cuales sinceramente
espero que fueran mejores que estos.
Ante nosotros teníamos a una versión gorda de Robe,
demasiado lejos como para fijarse en sus caras, pero intentaba que su voz y su
acento fueran los mismos. Aparte de eso… bueno, los guitarras se inventaban los
solos cuando éstos no les salían y de vez en cuando se les iba el ritmo.
Durante la de Deltoya pude observar que iban más lento y como muy descuadrado
el ritmo y aunque valoro el hecho de que intentaran reproducir el momento
Tarara de la gira 2002, no estuvo demasiado currado y terminó siendo bastante
decepcionante. En Tu Corazón, en el tramo final intentaron hacer un par de
florituras que hacían que se perdieran de ritmo un par de veces. A pesar de
todo, debo agradecerles una cosa y es que no acabaran con Ama… todos los que
tienen o hemos tenido un grupo lo hemos hecho y… buff, no es original ni la
primera vez. Estos tíos terminaron con Puta… o una versión propia de la misma,
porque al llegar al solo el guitarra hizo un free style ahí que no estuvo
demasiado bien. Eso sí, terminaron con el Rockin’ all over the world, pero bueno,
algo es algo. Debo elogiarles sin embargo por la canción de Jesucristo García
la cual hicieron una versión bastante apurada de la del disco de Iros Todos a
Tomar por Culo, haciendo honor a su nombre, lo cual era una de mis intenciones
cuando estaba en El Zulo, pero nunca fuimos capaces de ponernos de acuerdo.
A pesar de todo esto, Extremo es Extremo y da igual lo cutre
que lo toques, todo el mundo se sabe las canciones, provocando que el concierto
estuviera hasta las trancas de gente, más que muchos otros conciertos bastante
más importantes. También hay que decir que era esto, las raves o dormir, así
que tampoco quedaba mucha alternativa.
El caso es que lo pasamos de putísima madre aunque fuera a
base de pogos desfogados por el cansancio o cantando la estrofa olvidada del poema de Ama original, terminando yéndonos a la tienda a
las 6 de la mañana, sorprendiéndonos de encontrarnos a Vane dormida y no en las
raves y con su hermano Javi, planteándose seriamente si irse a las raves o
dormir, eligiendo esta última opción.
Pero el día no podía acabar así tal cual. ¿Os acordáis de la
chica que decía: “Me ha visto el culo un señor”? Pues ya dentro de la tienda
oímos como se disponía, esta vez acompañada de una amiga a repetir la jugada de
mear al lado del coche. Entonces le dije a Popy que abriera el coche desde la
tienda, que unido a la mierda que llevaban encima les dio un susto de muerte,
para terminar preguntando si ese coche era de alguien. A lo que les respondí
que era mío y que yo era Dios… Quiero pensar que eso bastó para que no mearan…
quiero pensarlo.
Y con esto terminó el día más largo del Viña Rock y el que
pensábamos que iba a haber sido el mejor… Nos equivocábamos… Aún no habíamos
sacado la sidra.
Continuará con Parte 4: Lo Llaman Democracia y No Lo Es.
PD1: Todo el material fotográfico y de vídeo no me pertenece, así que si eres el autor y lo ves en mi blog y te molesta, si quieres que lo retire así lo haré, pero aviso que lo hago sólo con carácter divulgativo y, por supuesto, sin cobrar un solo duro.
PD2: El vídeo que voy a poner ahora no tiene nada que ver con nosotros, pero lo vi esta tarde y me gustó. Lo dejo como recompensa para aquellos valientes o insensatos que se hayan atrevido a llegar hasta aquí:
PD1: Todo el material fotográfico y de vídeo no me pertenece, así que si eres el autor y lo ves en mi blog y te molesta, si quieres que lo retire así lo haré, pero aviso que lo hago sólo con carácter divulgativo y, por supuesto, sin cobrar un solo duro.
PD2: El vídeo que voy a poner ahora no tiene nada que ver con nosotros, pero lo vi esta tarde y me gustó. Lo dejo como recompensa para aquellos valientes o insensatos que se hayan atrevido a llegar hasta aquí:
Salud y R&R.




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