martes, 19 de marzo de 2013

Misantropía


Me aburre, me aburre mucho el mundo, todo él, con su forma tan previsible e irracionalmente racional y monótona. La vida se reduce a la mera existencia y la existencia al entretenimiento. Objetivos banales llenan nuestros sueños y esperanzas vacías nos reconfortan. Somos muertos, muertos vivientes que poblamos la tierra ignorando nuestro inevitable destino como si eso nos fuera a librar de él.

Me irrita, me irrita el hombre que camina sobre un dios omnipotente sobre lo que le alcanza la vista mientras teme el más mínimo soplido por parte de la madre Tierra. El hombre, conquistador de nada y enemigo de todo, y no termina siendo más que un niño asustado a merced del caos.

Me fascina, me fascina el caos y su magnífico orden. Me pierdo pensando en la ambigüedad de la supuestamente perfecta lógica terminando mis torpes reflexiones con una interminable carcajada como espectador de la mayor comedia jamás escrita.

Y como espectador me encuentro ante la torpeza del ser humano desempeñando el papel de poli estúpido de las comedias americanas. Este curioso personaje avanza en la trama a base de tropiezos manteniéndole dando vueltas en el sitio cual perro persiguiendo su propia cola, con perdón de los perros.

Y entonces me veo a mí mismo actuando en tan patética representación tropezando y cayendo y dando cómicas volteretas mientras destrozamos el decorado y, pese a poder ver el guion, saber que no es más que una comedia en la cual desempeñamos el más humillante de los papeles, sucumbo con mis iguales a la continuación eterna de esta obra estúpida.

En un alarde de misantropía escribo estas líneas sin razón ni agotamiento, pues no es verdad lo que busco mas mero entretenimiento y cuanto más lo pienso más me pierdo en el infructuoso mar de mis perturbados pensamientos.

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