Idiotas que idiotizan con idioteces otros idiotas ya idiotizados. Idiota.
Hola a todos, insensatos que desperdiciáis vuestro preciado
tiempo en hacerme un poco de caso.
Hoy, para darle un comienzo a esta… cosa un poco mejor que
la introducción del otro día y dado que llevo un día de mierda bastante largo y
mi nivel de hostilidad e intolerancia están alcanzando niveles suficientemente
altos; creo que hoy es el día de escribir.
De lo que voy a hablaros, queridos y queridas es de lo que
yo llamo “La Legión de los Idiotas”. Este concepto, a priori complejo y
desconcertante es en realidad bastante sencillo si lo vamos analizando paso a
paso.
En primer lugar, ¿qué es un idiota? Muchos llamáis idiotas a
muchos pero creo que no se le suele otorgar a esta palabra la importancia que
realmente tiene. En un primer momento podemos afirmar que un idiota es todo ser
que, ya sea por palabra acto u omisión te toca los cojones. La dimensión del
tocamiento en sí determina la magnitud de su idiotez hasta el punto de que
alguien puede ser un pequeño idiota o un idiota colosal.
OJO, no confundir con “hijo de la gran puta” este es otro
tema muy diferente. La principal diferencia se sitúa en el hecho de que el hijo
de la gran puta te toca los cojones a sabiendas, pudiendo dotarle de cierta
inteligencia y pudiendo adjudicarle la intención de dicho tocamiento, incluso
dotarle de cierto respeto como rival.
El idiota no llega a tanto. El
idiota te toca los cojones y ni siquiera se entera, es capaz de insultar tu
inteligencia con comentarios absurdos y grotescamente incoherentes y ni
siquiera percatarse, pudiendo llegar a frustrar a sus congéneres de maneras
insospechadamente infinitas.
Llegados a este punto, por tanto
podemos ampliar su definición, y afirmar que: Un idiota es todo ser que de
alguna manera ha renegado de alguna parte de su inteligencia a propósito ya sea
directa o indirectamente.
Esto, puede no parecer a un primer
vistazo una situación crucial, de hecho puede parecer un tema banal y sin
dirección. Pero no. No amigos de la intransigencia, no. Si los idiotas fueran
dos o tres o cuatro o cinco o incluso seis u ocho (siete no, que es primo); no
pasaría nada. Bastaría con darle un par de tortazos al día y bastaría para
tener un mundo feliz lleno de gente razonable, lógica y empática.
Sin embargo, aunque no lo creáis,
estamos rodeados de idiotas. Idiotas por aquí, idiotas por allá, en la
cafetería, el supermercado, en los servicios de atención al cliente, políticos,
profesores, estudiantes, incluso se ha dado algún que otro caso en algún
banquero (estos, junto con los políticos suelen ser simples gilipollas que no
llegan ni a idiotas), y lo peor de todo es que parece ser contagioso. Día tras
día nacen miles de millones de idiotas idiotizados listos para idiotizar cual
apocalipsis zombi. La televisión, la radio, internet, el mundo…
Últimamente salgo de mi casa y la
idiotez se respira en el ambiente, llega a ser tan intensa que su efecto es
hipnotizante. A veces me observo a mí mismo haciendo, diciendo o pensando
idioteces pero me doy cuenta rápido.
Pero, un segundo, si todos son
idiotas y yo no, entonces… EL IDIOTA SOY YO. Soy uno más, uno más de ellos…
pronto me veo poniendo frases pseudofilosóficas en twitter o adoptando letras
de canciones como si estuvieran hechas para mí o… que no, que es broma.
Ya lo sabía, sé que soy un
idiota, probablemente y posiblemente el que más, pues, quién no se ha rendido
alguna vez a los dulces placeres de la ignorancia, la risa fácil, el chiste
automático… es hermoso, ¿no creéis?
Todos somos idiotas en algún sentido
y con carácter retroactivo, quien idiota tuyo es, tú lo serás de él… precioso. A
esto señores es lo que yo llamo La Legión de los Idiotas. O, en un alarde de
IDIOTEZ, LLDLI o La Legih.
La idiotez es frustrante,
inaguantable e infinita. Sin embargo, al igual que las ganas de mear cuando vas
subiendo por el ascensor, es inevitable. Por eso, y para concluir voy a dar
unas pequeñas soluciones, unas más… llamémoslo efectivas y otras menos, pero
todas ellas a un nivel de idiotez que espero encontréis aceptable.
Consejo número 1 para combatir la estupidez: Suicidio colectivo.
Sí, no me miréis así, sólo aplico
la lógica. Objetivo: acabar con la estupidez. Estado: todos somos estúpidos.
Conclusión: ¡¡¡¡¡SUICIDÉMONOS CUAL EMOS EN CELO!!!!!
Bueno vale, quizás sea un poco drástico,
pero no me negaréis que no sería efectivo. A ver si os gusta más la siguiente.
Consejo número 2 para combatir la estupidez: El martillo.
Este método está pendiente de
patente y no es la primera vez que lo saco a relucir. La cosa es la siguiente,
cuando un ser, por palabra, acto u omisión, pase a ser un idiota, se le
aplicará una dosis de “martillo”.
El “martillo” será realizar un
pequeño contraataque de idiotez golpeando al susodicho idiota en la cabeza con
el típico martillo de goma de feria que hace “twiki twiki” mientras se le
observa con cara impasible y en silencio. La ridiculez de la situación hará el
resto.
Nota importante: en casos
extremos el martillo de goma puede sustituirse por dos hostias bien dadas.
Y para terminar ya sí de verdad
de la buena, ahí va la última quizás menos eficaz pero la más divertida a mi
parecer.
Consejo número 3 para combatir la estupidez: La conversación del
besugo.
Este caso es especial para las
idioteces de carácter oral y precisa de cierta inteligencia por parte del
ejecutante.
El método consiste en tras haber
el idiota soltado una idiotez de considerable magnitud, ante todo mantener la
calma y contener las irremediables intenciones asesinas para con el objetivo de
este nuestro método. Es difícil, lo sé, pero lo que viene ahora os va a gustar.
Ante la idiotez el objetivo será
responder con suma delicadeza una idiotez de igual o superior magnitud pero que
no desentone con el tema. A partir de este momento hay que tomar la conversación
como un pequeño fuego al que hay que alimentar poco a poco para no ahogarlo,
pero que si cuidamos puede convertirse en algo maravillosamente idiota.
Ejemplo:
-
¿Montamos una cadena de televisión?
-
Vale y que se llame tele 5.
Bueno, este puede que no fuera un
buen ejemplo… esta hoguera se alimenta ella sola…
En fin, espero que no hayáis
perdido mucho el tiempo y la cordura leyendo esta idiotez tan grandísimamente
pequeña, y recordad, todos formamos parte de La Legión de los Idiotas.
Buenas Noches y hasta otra.
Idiotas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario