lunes, 11 de marzo de 2013

La Legión de los Idiotas.


Idiotas que idiotizan con idioteces otros idiotas ya idiotizados. Idiota.

Hola a todos, insensatos que desperdiciáis vuestro preciado tiempo en hacerme un poco de caso.

Hoy, para darle un comienzo a esta… cosa un poco mejor que la introducción del otro día y dado que llevo un día de mierda bastante largo y mi nivel de hostilidad e intolerancia están alcanzando niveles suficientemente altos; creo que hoy es el día de escribir.

De lo que voy a hablaros, queridos y queridas es de lo que yo llamo “La Legión de los Idiotas”. Este concepto, a priori complejo y desconcertante es en realidad bastante sencillo si lo vamos analizando paso a paso.

En primer lugar, ¿qué es un idiota? Muchos llamáis idiotas a muchos pero creo que no se le suele otorgar a esta palabra la importancia que realmente tiene. En un primer momento podemos afirmar que un idiota es todo ser que, ya sea por palabra acto u omisión te toca los cojones. La dimensión del tocamiento en sí determina la magnitud de su idiotez hasta el punto de que alguien puede ser un pequeño idiota o un idiota colosal.

OJO, no confundir con “hijo de la gran puta” este es otro tema muy diferente. La principal diferencia se sitúa en el hecho de que el hijo de la gran puta te toca los cojones a sabiendas, pudiendo dotarle de cierta inteligencia y pudiendo adjudicarle la intención de dicho tocamiento, incluso dotarle de cierto respeto como rival.

El idiota no llega a tanto. El idiota te toca los cojones y ni siquiera se entera, es capaz de insultar tu inteligencia con comentarios absurdos y grotescamente incoherentes y ni siquiera percatarse, pudiendo llegar a frustrar a sus congéneres de maneras insospechadamente infinitas.

Llegados a este punto, por tanto podemos ampliar su definición, y afirmar que: Un idiota es todo ser que de alguna manera ha renegado de alguna parte de su inteligencia a propósito ya sea directa o indirectamente.
Esto, puede no parecer a un primer vistazo una situación crucial, de hecho puede parecer un tema banal y sin dirección. Pero no. No amigos de la intransigencia, no. Si los idiotas fueran dos o tres o cuatro o cinco o incluso seis u ocho (siete no, que es primo); no pasaría nada. Bastaría con darle un par de tortazos al día y bastaría para tener un mundo feliz lleno de gente razonable, lógica y empática.

Sin embargo, aunque no lo creáis, estamos rodeados de idiotas. Idiotas por aquí, idiotas por allá, en la cafetería, el supermercado, en los servicios de atención al cliente, políticos, profesores, estudiantes, incluso se ha dado algún que otro caso en algún banquero (estos, junto con los políticos suelen ser simples gilipollas que no llegan ni a idiotas), y lo peor de todo es que parece ser contagioso. Día tras día nacen miles de millones de idiotas idiotizados listos para idiotizar cual apocalipsis zombi. La televisión, la radio, internet, el mundo…

Últimamente salgo de mi casa y la idiotez se respira en el ambiente, llega a ser tan intensa que su efecto es hipnotizante. A veces me observo a mí mismo haciendo, diciendo o pensando idioteces pero me doy cuenta rápido.

Pero, un segundo, si todos son idiotas y yo no, entonces… EL IDIOTA SOY YO. Soy uno más, uno más de ellos… pronto me veo poniendo frases pseudofilosóficas en twitter o adoptando letras de canciones como si estuvieran hechas para mí o…  que no, que es broma.

Ya lo sabía, sé que soy un idiota, probablemente y posiblemente el que más, pues, quién no se ha rendido alguna vez a los dulces placeres de la ignorancia, la risa fácil, el chiste automático… es hermoso, ¿no creéis?

Todos somos idiotas en algún sentido y con carácter retroactivo, quien idiota tuyo es, tú lo serás de él… precioso. A esto señores es lo que yo llamo La Legión de los Idiotas. O, en un alarde de IDIOTEZ, LLDLI o La Legih.

La idiotez es frustrante, inaguantable e infinita. Sin embargo, al igual que las ganas de mear cuando vas subiendo por el ascensor, es inevitable. Por eso, y para concluir voy a dar unas pequeñas soluciones, unas más… llamémoslo efectivas y otras menos, pero todas ellas a un nivel de idiotez que espero encontréis aceptable.

Consejo número 1 para combatir la estupidez: Suicidio colectivo.

Sí, no me miréis así, sólo aplico la lógica. Objetivo: acabar con la estupidez. Estado: todos somos estúpidos. Conclusión: ¡¡¡¡¡SUICIDÉMONOS CUAL EMOS EN CELO!!!!!

Bueno vale, quizás sea un poco drástico, pero no me negaréis que no sería efectivo. A ver si os gusta más la siguiente.

Consejo número 2 para combatir la estupidez: El martillo.

Este método está pendiente de patente y no es la primera vez que lo saco a relucir. La cosa es la siguiente, cuando un ser, por palabra, acto u omisión, pase a ser un idiota, se le aplicará una dosis de “martillo”.
El “martillo” será realizar un pequeño contraataque de idiotez golpeando al susodicho idiota en la cabeza con el típico martillo de goma de feria que hace “twiki twiki” mientras se le observa con cara impasible y en silencio. La ridiculez de la situación hará el resto.

Nota importante: en casos extremos el martillo de goma puede sustituirse por dos hostias bien dadas.
Y para terminar ya sí de verdad de la buena, ahí va la última quizás menos eficaz pero la más divertida a mi parecer.

Consejo número 3 para combatir la estupidez: La conversación del besugo.

Este caso es especial para las idioteces de carácter oral y precisa de cierta inteligencia por parte del ejecutante.

El método consiste en tras haber el idiota soltado una idiotez de considerable magnitud, ante todo mantener la calma y contener las irremediables intenciones asesinas para con el objetivo de este nuestro método. Es difícil, lo sé, pero lo que viene ahora os va a gustar.

Ante la idiotez el objetivo será responder con suma delicadeza una idiotez de igual o superior magnitud pero que no desentone con el tema. A partir de este momento hay que tomar la conversación como un pequeño fuego al que hay que alimentar poco a poco para no ahogarlo, pero que si cuidamos puede convertirse en algo maravillosamente idiota.

Ejemplo:
-          ¿Montamos una cadena de televisión?
-          Vale y que se llame tele 5.

Bueno, este puede que no fuera un buen ejemplo… esta hoguera se alimenta ella sola…

En fin, espero que no hayáis perdido mucho el tiempo y la cordura leyendo esta idiotez tan grandísimamente pequeña, y recordad, todos formamos parte de La Legión de los Idiotas.

Buenas Noches y hasta otra.









Idiotas.

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